ODECIS para tu rubro

Hay operaciones que un sistema genérico no cubre, y no por falta de módulos: porque la unidad con la que trabajan no es la que el sistema entiende. El que vende geomembrana no vende unidades, vende rollos que hay que calcular. El que faena aves no vende un pollo, vende partes con rendimientos distintos. El que vende a crédito no cierra la venta cuando entrega: la cierra doce cuotas después, cobrando en la puerta del cliente.

Para eso existen las líneas de ODECIS: versiones del sistema con capacidad propia, pensadas para una forma de operar. Esta página cuenta cómo se construyen, cuál está corriendo hoy y cuáles estamos armando.

Qué es una línea, y qué no es

Una línea no es el mismo sistema con otro color y otro nombre. Tampoco es un plan más caro con los mismos módulos.

Una línea es capacidad que no existe en el sistema base, más límites pensados para lo que ese rubro realmente consume. Si el rubro necesita una calculadora que el resto no usa, esa calculadora se construye. Si su gente trabaja donde no hay señal, eso pesa más que el volumen de comprobantes. Los topes de usuarios, almacenes y catálogo se eligen midiendo una operación real del rubro, no a ojo.

Y también se poda: una línea muestra lo que ese rubro usa y esconde lo que no. Un sistema lleno de menús con candado que nunca vas a abrir es un sistema que cansa.

Riego y geomembrana: la que ya está corriendo

Es la línea construida y en producción. Nació de una operación real de riego tecnificado y geomembrana en el norte del país, y su capacidad propia es la calculadora de geomembrana: el vendedor cotiza por rollo y por metro cuadrado, con el desperdicio y los traslapes que el cálculo a mano siempre termina errando.

Los topes de esta línea salieron de medir esa operación durante meses. Fue subiendo lo que de verdad mordía (usuarios y tamaño de catálogo) y dejando el volumen de ventas igual que el plan general, porque un negocio de obra vende poco y grande, no mucho y chico. Ese es el criterio completo: no se infla lo que se ve bonito en una tabla, se sube lo que aprieta.

Tiene su propia página con el detalle y su precio: riego y geomembrana.

Crédito y cobranza en la calle: la otra que ya corre

Vender a crédito y cobrar puerta a puerta no es una variante de vender en mostrador: es otra operación. Hay un cronograma de cuotas por cada venta, cobradores asignados por zona, plata que se recibe en la calle y una comisión que depende de lo que se cobró de verdad, no de lo que se facturó.

Esta capacidad está construida y corriendo. El cobrador entra desde su teléfono, ve las visitas de su día, registra el cobro con GPS y foto en el momento en que ocurre y la comisión se calcula por cuota efectivamente cobrada. Y como esas zonas son pueblos donde no hay señal, todo eso funciona sin internet y sincroniza al volver.

Hoy administra más de 12.000 créditos vivos en una operación real: una distribuidora de muebles a crédito en la selva peruana, con once zonas de cobranza y una docena de cobradores en la calle. Ahí se probó, no en un laboratorio.

Distribuidoras y avícolas: en construcción, y lo decimos

Las dos líneas tienen alcance definido, precio y posicionamiento cerrado. Lo que todavía no está terminado es lo que las hace especiales, así que preferimos escribirlo acá antes de que alguien lo descubra después de pagar.

Distribuidoras. Su capacidad central es la aplicación del vendedor en la calle, funcionando sin señal y sincronizando al volver. Está definida y no está construida. Lo que ya existe hoy y sirve a una distribuidora es el resto del sistema: cargas vehiculares, control de lo que sale y vuelve en el camión, cobranza en campo y facturación.

Avícolas. Su capacidad central es el pesaje multipunto, el rendimiento de faena y la doble unidad de medida (vender por kilo lo que se cuenta por unidad). De todo eso, hoy existe el despiece. El resto está diseñado y en cola de construcción.

Las dos se venden acompañadas, con nuestro equipo en la reunión, precisamente para poder decirte en la mesa qué está listo y qué viene. Por eso no tienen un botón de compra directa como la línea de riego: no queremos que nadie contrate una promesa a ciegas.

¿Cómo serás el próximo?

No hay una lista cerrada de rubros. Hay un equipo que construye, y una forma de trabajar que ya se repitió tres veces.

Cómo se arma una línea nueva:

  1. Miramos tu operación, no tu organigrama. Qué se decide en el día, dónde se pierde plata, qué se anota en un cuaderno porque el sistema no lo entiende.
  2. Encontramos la unidad que tu rubro usa de verdad. Casi siempre ahí está el problema: el sistema cuenta en unidades y tú vendes en rollos, kilos, hectáreas u horas de máquina.
  3. Construimos esa capacidad, no un reporte que la disimule.
  4. Medimos tus topes con tu propia operación durante los primeros meses, y los ajustamos.
  5. La línea queda en el producto. No es un desarrollo que se muere contigo: se mantiene, se actualiza y mejora con cada versión, como el resto del sistema.

Ese último punto es la diferencia con un sistema hecho a medida. Lo que se construye para tu rubro pasa a ser parte de ODECIS y lo mantiene el mismo equipo que mantiene todo lo demás.

Y para no sorprender a nadie: una línea nueva es un proyecto. Incluye asesoría, diagnóstico, reuniones, diseño, viajes cuando hace falta, desarrollo e integraciones. Tiene costos y decisiones que se conversan de frente con los responsables del producto, no en un carrito de compras.

Si tu operación no encaja en ninguna de las tres, esa conversación es el primer paso. Agenda una llamada y la tenemos.